viernes, 23 de octubre de 2026

En huelga educativa. - vol.1

Parece mentira que haya pasado casi un año desde la última entrada que publiqué. Es difícil sacar un tiempo en el que pararse a escribir. Supongo que la rutina nos pasa por encima. Tampoco quiero justificarme. De echo, me pregunto cuántos posts empiezan así...

Llevamos más de una semana en huelga. Fíjate que, a diferencia del curso pasado, este año sí que me estaba gustando ir a clase. Tengo muy buenos profes, y eso se nota. Joder, estoy aprendiendo casi todos los días algo nuevo. Bueno, en realidad, estaba aprendiendo. La huelga empezó el miércoles pasado. Llevaban meses avisando de que, si las condiciones no cambiaban, los profesores se pondrían en huelga. ¿Y qué ha han hecho durante estos meses? Nada. Me da mucha pena. Ni siquiera se han planteado el negociarlo.

Lo malo es que no sé si no era el mejor momento para una huelga educativa: justo hoy hace un mes desde que desahuciaron a Maricarmen. El Sindicato de Inquilinas convocó una huelga el sábado siguiente al desahucio y muchos manifestantes se quedaron en la Puerta del Sol acampados. Yo fui a la manifestación educativa del 27 de septiembre. Era una manifestación, precisamente, para evitar que ocurriera lo que ha pasado: Los profes en huelga indefinida desde el 14 de octubre.

La acampada de Sol ha servido para convocar elecciones. En contra de la inacción del gobierno central y de las abusivas políticas del gobierno autonómico en Madrid, buscaban-

Estoy harto de hablar de política. Llevo todos estos días con el cerebro constantemente abrumado de pensamientos políticos, de odio hacia las instituciones, hacia el PP, hacia el PSOE, hacia los fachas, hacia los cánticos del sindicato de estudiantes de "Fuera fascistas de nuestras aulas" (cuando lo que deberíamos cantar es "Dentro fascistas de nuestras aulas", para que estudien, debatan, piensen...), de no saber si tiene sentido la huelga o las manifestaciones, de frases del libro que me estoy leyendo de Aaron Swartz sobre la importancia de tener un internet libre en el que prime el conocimiento (aunque a veces pienso que ciertos discursos sí que se deben censurar, pero luego me doy cuenta de que eso solo genera más odio), de estar incómodo en el metro por llevar una camiseta verde en la que pone "Educación pública, de tod@s, para tod@s" o de ver comentarios en TikTok de niñatos de 16 años diciendo que con Franco se vivía mejor.

Me da miedo el futuro que viene. A veces querría haber vivido otra época. Aunque lo pienso y todas tienen cosas malas. En todas hay odio. En todas hay gente mala, que se quiere aprovechar del resto.

¿Soy tan vulnerable como dicen? Quiero decir, yo tampoco contrasto la información que me llega. La mayoría de las veces repito eslóganes que, aunque creo comprender, no sé si los entiendo del todo. Me cuesta tener una opinión formada. También me pasa que estoy harto de tener una opinión formada con todo. De hacerme el fuerte, mostrarme en control de la situación. En clase, por ejemplo, casi siempre hablo sin tener ni puta idea de las cosas. Supongo que lo hago porque así me siento más seguro de mí mismo.

Ya me he cansado de escribir. No sé muy bien qué contar. Tengo muchas cosas en la cabeza y nada claro.

martes, 2 de diciembre de 2025

[Old] Las cositas del querer brillan - 24/04/22

para un trabajo de MTA en el que se me pedía una escena o espectáculo en el que la luz me llamase la atención

De Madrid a Kansas

Esta obra de teatro musical que fui a ver en la RESAD marcó un antes y un después en mi percepción del arte escénico. Es cierto que, cuando me obsesiono con algo, soy bastante compulsivo. Pero no os miento al decir que esta obra, de tres horas de duración, la vi tres veces seguidas (en dos días distintos y porque no pude ir más) y no me cansé en ningún momento de ella. Nunca antes había visto, ni escuchado, copla española. Y, aunque es cierto que en mi día a día no escucho ese género, esta obra tiene algo especial que me hace apreciar las canciones y la coreografía del folklore popular español en su esencia.

Tranquilos, en seguida me pongo con el diseño lumínico, pero antes quiero contar un poco su argumento, pues lo considero relevante para comprender por qué la luz en la obra juega un papel fundamental.

"Las cositas del querer" es una adaptación de la película musical "Las cosas del querer", dirigida por Jaime Chávarri​ y protagonizada por Ángela Molina y Manuel Bandera. El argumento de la película podría resumirse de la siguiente manera:

"Tras reencontrarse al finalizar la Guerra Civil Española, Mario, Juan y Pepita forman un grupo musical dedicado a la copla andaluza, alcanzando fama en España. Sin embargo, enfrentan desafíos como envidias artísticas, tensiones románticas y las maquinaciones de la madre de Pepita para favorecer la carrera de su hija. Además, la sociedad conservadora de la postguerra y un marqués despechado utilizan la homosexualidad de Mario para vengarse y forzar su exilio, separando al trío definitivamente."

Podrían haber echo la representación de "Las cosas del querer" como musical, usando las canciones e historia de la propia película. Sin embargo, lo peculiar de la obra (hablo ahora de las cositas) es que mezcla su argumento con la mítica historia de "El mago de Oz" y añade "versiones" de sus canciones en las que cambian la letra (además de una canción de Wicked, un musical de Broadway cuya historia es paralela a los hechos narrados en El mago de Oz).

Ahora sí, empecemos con el análisis lumínico. Para ser lo más claros posibles, el musical comienza así:

 

Con Mario, introduciendo al espectador a la historia, iluminado por un foco cenital, que posiciona al personaje sobre el oscuro fondo, y otro que le ilumina la cara (de ahí los dos círculos iluminados en el suelo). Aquí se aprovecha esa simplicidad en cuanto a elementos escénicos para conectar mejor con el protagonista y, además, desde el primer momento de la obra conecta esas dos historias de las que he hablado: "En América tenían a Judy Garland y la tele en color, mientras que en España la guerra y la postguerra eran oscuras, pero nosotros teníamos a Dora Morán".

A continuación, entra Dorita, que canta "Over the Rainbow" . Aquí la iluminación cambia. El color azul se esparce por la escena por medio de focos cenitales, pero los personajes están iluminados por focos más cálidos. Además, una pantalla trasera proyecta dos videos de la Judy Garland de la película, que están superpuestos:

 

En un momento de la introducción se habla de la guerra en España, que va a ser representada por las figuras de los cuerpos de los actores como si quisiesen escapar. Eso se va a lograr por medio de luz de contra y humo esparcido por la escena:

La obra tiene otros muchos momentos en los que la luz (y la forma en la que está tratada) adquiere gran protagonismo. Para crear dos espacios en un mismo escenario...

para crear una luz que entra por la ventana…

(aunque aquí también adquiere un poder simbólico) 

para reírse de la dictadura franquista (por medio de proyecciones traseras)…

 

…y hasta para simbolizar el dolor y poder de una agresión sobre un personaje

 

Las cositas del querer, sin dudarlo, ha sido uno de los espectáculos que más me han llenado artísticamente. Y no precisamente porque el protagonista se llame como yo, sino porque el trabajo del equipo artístico del proyecto, que está compuesto de estudiantes en su mayoría, ha sabido cuidar muy bien la esencia de ambas películas, con una puesta en escena que no decepciona para nada.

Os dejo por aquí alguna foto más que es interesante:

 

 

  

viernes, 21 de noviembre de 2025

hxrt0

Ya conté que no soy una persona de playlists. Todo lo mando a canciones que me gustan. Aunque a veces lo detesto porque me gustaría tener listas de distintos moods, he de admitir que me permite dos cosas:

1. Saber cómo me siento en función de las canciones que paso y las que dejo.

Y 2. Cambiar de mood drásticamente porque, de pronto, me salga una canción que me gusta y que, o bien me alegre, o me meta en ese sentimiento de tristeza en el que tan refugiado me siento.

Llevo varias semanas que no sé muy bien lo que siento. Aunque las canciones de Spotify me han dado una pista: Huyo de todo concepto de amor.

Da igual que sea una canción de alguien super enamorado o hecho completamente pedazos por un amor no correspondido. Todas las paso. Si las dejara, me inundaría un sentimiento de hipocresía con el que no me siento nada cómodo. Como si al escucharlas me hablaran las letras, gritándome que yo no soy capaz de vivir ni la mejor historia de amor, ni la peor ruptura (pues para que haya ruptura primero tiene que haber historia de amor).

¿Por qué todo gira en torno al amor? ¿Tanto inspira a los humanos para que hagamos de eso nuestra vida?

Gaby me preguntó en una conversación que tuvimos, a raíz de que yo había dicho que hacía tiempo que no había encontrado a nadie de quien enamorarme, que si me había planteado que a lo mejor era arromántico. Mi reacción con ella fue muy sencilla: "No, jaja créeme que no". Pero en realidad el comentario me había molestado.

¡¿Yo?! ¡¿Arromántico yo?!

Creo que me molestó porque nunca había pensado que se me podía percibir así. Como si al decirme eso me diera cuenta de que llevara en la frente un cartel que dijera a gritos para que siempre huyan de mí. 

"ARROMÁNTICO, NO ACERCARSE"

Me molestó más porque me lo dijera Gaby, que me conoce más que la mayoría de gente con la que vivo. Y no me enfadé con ella. Sino, conmigo.

¿Qué estoy haciendo mal? ¿Qué tengo que hacer para cambiar? ¿Es una cuestión de actitud?

No lo sé, supongo que es otro de los temas en los que debería profundizar pero que voy a ignorar. Just that.

Hablamos en otro momento, ¿vale?

Un abrazo,

Mario

Ah! Casi se me olvida! Mi amigo Nico ha sacado hoy single y llevo todo el día en bucle.

https://open.spotify.com/intl-es/track/5VzW5osSeNSg3aOBl7ULiW

Es de amor, y creo que si no fuera de él probablemente la pasaría como al resto, pero 100% seguro que estaba en mi lista de canciones que me gustan para escuchar cuando tenga alguna aventura y sienta que no sea un romántico. 

Vale, no. En realidad creo que sí que la tendría en bucle porque es bastante lo que siento ahora. Y quizá por eso la haya tenido hoy tan presente.

lunes, 17 de noviembre de 2025

GRRRL.mp3

Me he encontrado, haciendo limpieza en esa terrible carpeta de descargas donde va todo, un audio de una entrevista sobre una obra de teatro llamada "GRRRL". Es curioso, ¿no? Cómo llegamos a estar tan conectados que puede acabar en mi ordenador un audio entre dos chicas charlando sobre un proyecto propio. Como si, de alguna forma, estuviera entrando en la conversación como un espectador escondido detrás de la cortina de la habitación donde se encuentran. Ellas no saben que las escucho. Yo tampoco sé muy bien de qué hablan. Me falta contexto de por qué motivo están ahí, compartiendo sus intereses, su vida. Y hablan. Hablan sobre una obra que ha escrito una de ellas. Hablan mezclando verdades con sueños. Una realidad alterada que ha convertido en comedia, en teatro.

De pronto me doy cuenta de que hay una más. Una chica que, aunque al principio había quedado a un lado de la conversación, se une. La habitación en la que me escondo ahora es más grande. Como si, con la aparición de este nuevo sujeto, ya no cupiesen y hubiera que empujar las paredes para hacer hueco.

Me pregunto si de alguna forma estuviera conectando con ellas.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Esencia - Está es mi REALIDAD

Cada vez estoy más convencido de que los posts que prometí que subiría quedarán ahí, en borradores. Ya no conecto con eso que dejé a medias de escribir. Sí, puede que todavía haya algo en lo que esté de acuerdo. Incluso algunos posts me parecen todavía muy atractivos, sigo pensando eso que escribí. Pero el momento ha pasado. Bueno, dejo de justificarme.

Estoy yendo muchísimo al teatro. Me encanta ver mi Google Calendar lleno de puntos morados (ese es el color que he escogido para cualquier espectáculo). No hago más que recomendar a mis amigos que se hagan JOBO. Quizá hace unos años no funcionaba, pero estas semanas estoy llegando a ir 4 días al teatro sólo con entradas gratuitas de Madrid Destino.

El martes pasado, por ejemplo, fui a ver Esencia, una obra de Ignacio García May, un escritor, que por supuesto desconocía, que ha dirigido muchos años la RESAD. La obra tiene una calidad en el texto impecable. Cuanto más veo, más me gustaría saber escribir así. Por muy sencilla que pueda parecer (al final son solo dos actores en escena con una escenografía minimalista a la par que resolutiva), el mensaje que contenía estaba muy bien resuelto. Jugaban mucho con distintos recursos literarios que mostraban tanto implícita como explícitamente. Quiero decir, a la vez que mencionaban elementos de la narrativa como que los escritores manipulan a los lectores para generarles intriga, los incluían en la obra, utilizándolos para conseguir dirigir por dónde querían que fuera nuestra mente.

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Bueno, esto lo escribí hace ya tiempo y no sé hasta qué punto tenía algo que decir o escribía por escribir. Cambiando de tema, y no tanto, hoy voy a repetir Esencia, con el bono de mi hermana.

En el metro, en esa línea 2 que tanto detesto (aunque no más que la 1 o que la 3), me suena de forma inesperada una canción que no sé en qué momento incluí en esa playlist de canciones que me gustan. No soy un chico de playlists, las tengo todas en el mismo cajón, desordenadas, a veces te encuentras canciones horrorosas (muchas veces reflejo del pasado de una edición de OT en la que me obsesioné con un número o un concursante), y otras, como es el caso de hoy, te encuentras con obras de arte. Hablo de “Un golpe de suerte” de Carmen Boza, y, aunque llegue un poco justo al teatro, es la tercera vez que la escucho ya, y tengo la necesidad de escribir de ello. Por la calle, mirando el móvil a veces y otras escribiendo sin mirar. Es algo casi innato en la gente de mi edad. Voy esquivando a la gente, a paso acelerado porque llegar tarde no es una opción, y mis piernas, que muy pocas veces agradezco tener, me permiten ir más rápido que el resto de gente.

Ya en el teatro, hace poco entré en este mismo sitio sin tener ni idea de lo que iba a ver. Una obra más de JOBO. ¿A caso en esa abundancia y exceso de contenido aparece el desinterés? No creo, que tontería que estoy diciendo. Cuanto más veo, más quiero. Aunque también, cuanto más veo, más cuesta que me impresione.

No lo sé, voy a disfrutar del bullicio antes del espectáculo. Luego hablamos, si eso.

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No voy a mencionar mucho de lo de ayer. Cuando salí del teatro me fui andando a coger el E3 a Goya. Ojalá poder escribir como lo hizo Ignacio García May. Qué placer el texto. Es verdad que, una vez vista la obra, pierde un poco la gracia, pero hubo muchos elementos en los que no me había fijado la primera vez. Otra vez, no me di cuenta de cuándo mueven la escenografía en una parte y abren el teatro sin que te des cuenta. Alteran tu REALIDAD.

Ojalá saque el texto pronto como libro. Me pasa como una señora dijo al salir “Yo es que me entero mucho más al leerlo, porque tengo tiempo para recapacitar y releer. Por eso no me gusta ir al teatro a ver obras de Shakespeare, a mi me gusta leerlas”. En concreto, esta obra, una vez vista, creo que debe ser leída.

Esta tarde volveré a ir a Matadero, esta vez a ver a Sara Jiménez, espero que me guste.