Parece mentira que haya pasado casi un año desde la última entrada que publiqué. Es difícil sacar un tiempo en el que pararse a escribir. Supongo que la rutina nos pasa por encima. Tampoco quiero justificarme. De echo, me pregunto cuántos posts empiezan así...
Llevamos más de una semana en huelga. Fíjate que, a diferencia del curso pasado, este año sí que me estaba gustando ir a clase. Tengo muy buenos profes, y eso se nota. Joder, estoy aprendiendo casi todos los días algo nuevo. Bueno, en realidad, estaba aprendiendo. La huelga empezó el miércoles pasado. Llevaban meses avisando de que, si las condiciones no cambiaban, los profesores se pondrían en huelga. ¿Y qué ha han hecho durante estos meses? Nada. Me da mucha pena. Ni siquiera se han planteado el negociarlo.
Lo malo es que no sé si no era el mejor momento para una huelga educativa: justo hoy hace un mes desde que desahuciaron a Maricarmen. El Sindicato de Inquilinas convocó una huelga el sábado siguiente al desahucio y muchos manifestantes se quedaron en la Puerta del Sol acampados. Yo fui a la manifestación educativa del 27 de septiembre. Era una manifestación, precisamente, para evitar que ocurriera lo que ha pasado: Los profes en huelga indefinida desde el 14 de octubre.
La acampada de Sol ha servido para convocar elecciones. En contra de la inacción del gobierno central y de las abusivas políticas del gobierno autonómico en Madrid, buscaban-
Estoy harto de hablar de política. Llevo todos estos días con el cerebro constantemente abrumado de pensamientos políticos, de odio hacia las instituciones, hacia el PP, hacia el PSOE, hacia los fachas, hacia los cánticos del sindicato de estudiantes de "Fuera fascistas de nuestras aulas" (cuando lo que deberíamos cantar es "Dentro fascistas de nuestras aulas", para que estudien, debatan, piensen...), de no saber si tiene sentido la huelga o las manifestaciones, de frases del libro que me estoy leyendo de Aaron Swartz sobre la importancia de tener un internet libre en el que prime el conocimiento (aunque a veces pienso que ciertos discursos sí que se deben censurar, pero luego me doy cuenta de que eso solo genera más odio), de estar incómodo en el metro por llevar una camiseta verde en la que pone "Educación pública, de tod@s, para tod@s" o de ver comentarios en TikTok de niñatos de 16 años diciendo que con Franco se vivía mejor.
Me da miedo el futuro que viene. A veces querría haber vivido otra época. Aunque lo pienso y todas tienen cosas malas. En todas hay odio. En todas hay gente mala, que se quiere aprovechar del resto.
¿Soy tan vulnerable como dicen? Quiero decir, yo tampoco contrasto la información que me llega. La mayoría de las veces repito eslóganes que, aunque creo comprender, no sé si los entiendo del todo. Me cuesta tener una opinión formada. También me pasa que estoy harto de tener una opinión formada con todo. De hacerme el fuerte, mostrarme en control de la situación. En clase, por ejemplo, casi siempre hablo sin tener ni puta idea de las cosas. Supongo que lo hago porque así me siento más seguro de mí mismo.
Ya me he cansado de escribir. No sé muy bien qué contar. Tengo muchas cosas en la cabeza y nada claro.
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